Rivas, catedrático en Organización Educativa de centros e
instituciones.
Permítame una broma. ¿Lo del pelo largo es un signo en estos tiempos de coleta o responde sólo a una atípica imagen de catedrático?
El pelo largo lo llevo desde siempre, desde que mi padre me consintió con 15 años que no me lo cortase. O sea, que son los tiempos los que me han ido acompañando a mí (risas).
Bromas aparte, usted no ha dudado en enfundarse la camiseta de la Marea Verde y ponerse al frente contra los recortes ¿Tan mal está la educación?
Está en una situación crítica. Y ya se están encargando los políticos de ponerla en una situación peor. Las nuevas leyes y normativas que están planteando ahora están enrareciendo mucho el trabajo de los docentes por tanta incertidumbre y tanta normativa de ida y vuelta.
¿En qué sentido?
Se está dando un exceso de regulación, casi siempre enfocada a un currículum cada vez más preestablecido, en el que se están eliminando cada vez más los componentes afectivos, humanistas, más personales, para volcarlo todo a las cuestiones más ténicas, más instrumentales...
¿Resultadista quizá?
Absolutamente. Y despreciando todo lo que es la formación más completa de la persona. Y no estamos únicamente para formar trabajadores, sino para formar personas que van a ser los artífices de la sociedad.
¿Conviene relativizar entonces los informes Pisa y demás?
Lo que hacen los informes Pisa y del estilo es una instantánea de un momento determinado a partir de un diseño de lo que ellos consideran que deber ser el sistema educativo.
A ver, explíqueme eso...
Verá. Los informes Pisa son propuestos y financiados desde la OCDE, que es una organización dedicada al comercio y al desarrollo económico. Los intereses del informe Pisa no están en valorar cuál es el sentido educativo de la escuela, sino los resultados en en términos productivos. Por tanto, ya hay un sesgo de partida.
¿Estamos mercantilizando la educación?
Sin duda. Sobre todo en el momento en que se entiende la educación como un bien que se adquiere para promoción social. Lo que importa o es que el niño entienda el mundo en el que está. El sistema educativo le está diciendo al niño que no se preocupe por entender el mundo en el que vive, sino por sacar buenas notas para ser más emprendedor y tener más éxito en la vida.
¿Ya, y cómo le explicamos esa teoría suya a unos padres que están invirtiendo tiempo y dinero para dotar a sus hijos de un futuro?
Es que ese argumento se desmonta cuando te das cuenta de que el futuro de un niño están en gran parte determinado por la ubicación socioeconómica en la que se encuentra.
Entre recortes y constantes cambios normativos, parece que los políticos no están haciendo un flaco favor con la educación. ¿Lo del pacto por la educación es un mito?
Es totalmente necesario. Una sociedad que no es capaz de acordar unos mínimos en cuestiones tan elementales como la educación no crea condiciones para prosperar. Ahora bien; no creo que sea un pacto que haya que hacer desde un parlamento. Debe nacer de un debate público, abierto y a calzón quitado,
En todas sus investigaciones usted ha puesto siempre el foco en el docente. ¿Hemos apartado al profesor de su protagonismo en el aula?
Sí. Hemos puesto por delante el currículum al docente.
O sea, que algo bueno tenían los viejos maestros.
Tenían mucho. Porque esos maestros veían enfrente, no a un grupo de sujetos a los que pasarlos por las evaluaciones para ponerles notas, sino a niños y niñas con los que tenían un compromiso. No se trata tanto de lo que el maestro hace, si no los afectos que pone en juego en lo que hace.
¿Ahí hunde su raíz la pérdida del respeto?
Exacto. No es tanto un problema de autoridad sino de pérdida del sentido de la profesión.


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