miércoles, 29 de abril de 2015

 No te pierdas la entrevista de nuestro profesor Jose Ignacio

 Rivas, catedrático en Organización Educativa de centros e

 instituciones.




Permítame una broma. ¿Lo del pelo largo es un signo en estos tiempos de coleta o responde sólo a una atípica imagen de catedrático?
El pelo largo lo llevo desde siempre, desde que mi padre me consintió con 15 años que no me lo cortase. O sea, que son los tiempos los que me han ido acompañando a mí (risas).

Bromas aparte, usted no ha dudado en enfundarse la camiseta de la Marea Verde y ponerse al frente contra los recortes ¿Tan mal está la educación?
Está en una situación crítica. Y ya se están encargando los políticos de ponerla en una situación peor. Las nuevas leyes y normativas que están planteando ahora están enrareciendo mucho el trabajo de los docentes por tanta incertidumbre y tanta normativa de ida y vuelta.

¿En qué sentido?
Se está dando un exceso de regulación, casi siempre enfocada a un currículum cada vez más preestablecido, en el que se están eliminando cada vez más los componentes afectivos, humanistas, más personales, para volcarlo todo a las cuestiones más ténicas, más instrumentales...

¿Resultadista quizá?
Absolutamente. Y despreciando todo lo que es la formación más completa de la persona. Y no estamos únicamente para formar trabajadores, sino para formar personas que van a ser los artífices de la sociedad.

¿Conviene relativizar entonces los informes Pisa y demás?
Lo que hacen los informes Pisa y del estilo es una instantánea de un momento determinado a partir de un diseño de lo que ellos consideran que deber ser el sistema educativo.

A ver, explíqueme eso...
Verá. Los informes Pisa son propuestos y financiados desde la OCDE, que es una organización dedicada al comercio y al desarrollo económico. Los intereses del informe Pisa no están en valorar cuál es el sentido educativo de la escuela, sino los resultados en en términos productivos. Por tanto, ya hay un sesgo de partida.

¿Estamos mercantilizando la educación?
Sin duda. Sobre todo en el momento en que se entiende la educación como un bien que se adquiere para promoción social. Lo que importa o es que el niño entienda el mundo en el que está. El sistema educativo le está diciendo al niño que no se preocupe por entender el mundo en el que vive, sino por sacar buenas notas para ser más emprendedor y tener más éxito en la vida.

¿Ya, y cómo le explicamos esa teoría suya a unos padres que están invirtiendo tiempo y dinero para dotar a sus hijos de un futuro?
Es que ese argumento se desmonta cuando te das cuenta de que el futuro de un niño están en gran parte determinado por la ubicación socioeconómica en la que se encuentra.

Entre recortes y constantes cambios normativos, parece que los políticos no están haciendo un flaco favor con la educación. ¿Lo del pacto por la educación es un mito?

Es totalmente necesario. Una sociedad que no es capaz de acordar unos mínimos en cuestiones tan elementales como la educación no crea condiciones para prosperar. Ahora bien; no creo que sea un pacto que haya que hacer desde un parlamento. Debe nacer de un debate público, abierto y a calzón quitado,
En todas sus investigaciones usted ha puesto siempre el foco en el docente. ¿Hemos apartado al  profesor de su protagonismo en el aula?
Sí. Hemos puesto por delante el currículum al docente.

O sea, que algo bueno tenían los viejos maestros.
Tenían mucho. Porque esos maestros veían enfrente, no a un grupo de sujetos a los que pasarlos por las evaluaciones para ponerles notas, sino a niños y niñas con los que tenían un compromiso. No se trata tanto de lo que el maestro hace, si no los afectos que pone en juego en lo que hace.

¿Ahí hunde su raíz la pérdida del respeto?
Exacto. No es tanto un problema de autoridad sino de pérdida del sentido de la profesión.


ENTREVISTA A PABLO PINEDA








http://www.cuatro.com/viajandoconchester/temporada-4/programa-3/pablo-pineda/Charla-integra-Pablo-Pineda_2_1977705022.html


¿Puede una persona con Síndrome de Down ejercer de profesor?

martes, 21 de abril de 2015

EDUCAR CON CEREBRO

Tenéis que leer este artículo. Siempre apoyaré que la mejor manera de conseguir que un educando aprenda es mediante la motivación práctica y el ejemplo del educador. Por ello pienso que estos tienen que elegir este oficio de manera vocacional, así conseguiremos que se eduque con CEREBRO.

Cristina Sáez

Periodismo reflexivo sobre ciencia, arte, tecnología y pensamiento


     Repetir y repetir datos hasta memorizarlos no es el mejor camino para aprender.
   Los estudios científicos demuestran que la emoción, el deporte, la sorpresa y la experimentación
son algunos de los ingredientes necesarios para sumar conocimiento.


No encontraríamos al profesor explicando la obra de, digamos William Shakespeare, y a los chicos tomando apuntes mientras escuchan la clase. Nada de eso. Muy probablemente veríamos a los alumnos repartidos en pequeños grupos elaborando listas de piezas musicales que podrían funcionar como banda sonora para expresar los sentimientos de los personajes de Hamlet o de Romeo y Julieta. 

Lo anterior es un ejemplo de algo que la ciencia ha demostrado y que los educadores intuían desde hace tiempo: no aprendemos al memorizar, ni al repetir una y otra vez, sino al hacer, experimentar y, sobre todo, emocionarnos. Más aún, aprender en grupo, logra que esos conocimientos perduren con más intensidad en la memoria. 

Hasta hace apenas 30 años, se desconocía en gran medida cómo funcionaba el cerebro. No obstante, los avances en áreas como la medicina y, particularmente, las neurociencias, han permitido estudiar las neuronas y entender un poco más la actividad cerebral.

 “Eso ha abierto una nueva etapa para poder conocernos a nosotros mismos, para entender mejor cómo funcionamos y aplicar ese conocimiento a áreas tan diversas como la economía, la cultura y la educación”, considera David Bueno, profesor de genética de la Universidad de Barcelona, especializado en la formación del cerebro y divulgador científico. 

Así, en los últimos años hemos empezado a escuchar términos como neuromarketing, neuroeconomía, neuroarquitectura y neuroeducación. Todo ello forma parte de un movimiento internacional, aún incipiente, de científi cos y educadores que pretenden aplicar en la escuela los descubrimientos sobre el cerebro, con el propósito de ayudar a aprender y enseñar mejor. 

“Hasta ahora habíamos hablado de la memoria, la atención y la emoción, pero de forma desperdigada, sin darnos cuenta de cómo los códigos que trae el cerebro para aprender o memorizar son tan esenciales para la supervivencia como comer o beber”, señala el neurocientífi co Francisco Mora, autor de Neuroeducación. Solo se puede aprender aquello que se ama, uno de los primeros manuales dedicados a este tema y todo un fenómeno de ventas. 

Conocer esos códigos de funcionamiento del cerebro ha permitido demostrar, por ejemplo, la importancia de la curiosidad y la emoción para adquirir conocimientos; que el deporte es esencial para fijar el aprendizaje y también que en el cerebro hay “ventanas de conocimiento” que se abren y se cierran de acuerdo con las etapas de la vida. 

Educadores y científicos que habían estado aislados, unos en las aulas y los otros en sus laboratorios, ahora caminan a la par. Universidades como la Johns Hopkins, en Estados Unidos, ya han puesto en marcha proyectos de investigación en neuroeducación, igual que Harvard, que dispone del programa Mente, Cerebro y Educación, el cual pretende explorar la intersección de la neurociencia biológica y la enseñanza. Esta es la era de la neuroeducación.



 ¡Emociónate! 

 ¿Recuerdas cuando ibas a la escuela y enalgunas asignaturas te hacían aprender de memoria decenas de datos? Que si fórmulas de física y química, que si la capital de Colombia es Bogotá, que si la Revolución francesa estalló en 1789… Datos y más datos que el tiempo acaba borrando. Y aún más si el profesor era aburrido. En cambio, de seguro recuerdas a algún maestro que consiguió despertar tu atención e interés.

La emoción es el ingrediente secreto del aprendizaje, dice la neurociencia, fundamental
para quien enseña y para quien aprende. “El binomio emoción-cognición es indisoluble, intrínseco al diseño anatómico y funcional del cerebro”, explica Francisco Mora. Al parecer, la información que captamos por medio de los sentidos pasa por el sistema límbico o cerebro emocional antes de ser enviada a la corteza cerebral, encargada de los procesos cognitivos. Dentro del sistema límbico, la amígdala tiene una función esencial. Es una de las partes más primitivas del cerebro y se activa ante eventos que considera importantes para

la supervivencia, lo que consolida un recuerdo de manera más eficiente.

Las historias, por ejemplo, suelen fungir como auténticos activadores de esta región cerebral. David Bueno lo ha puesto a prueba con sus alumnos universitarios: “Cuando me toca explicarles, por ejemplo, el triángulo de Tartaglia, una fórmula matemática que necesitan para resolver muchos problemas de genética, les cuento que en realidad el matemático italiano que lo formuló no se llamaba Tartaglia, sino Niccolò Fontana. Lo que pasa es que era tartamudo, tartaglia, en italiano. Y al fi nal ese mote acabó dando nombre a la fórmula. Esa anécdota hace estallar de risa a los estudiantes, y lo mejor es que
ya no se olvidan de la fórmula”.


La sorpresa es otro factor que activa la amígdala. El cerebro es un órgano al que le gusta procesar patrones, entender cosas que se repiten siempre de la misma forma, es la manera como se enfrenta al mundo que lo rodea. Ahora bien, todo aquello que no forma parte de
esos patrones se guarda de manera más profunda en el cerebro. De ahí que usar en la clase elementos que rompan con la monotonía benefician el estudio.

El neurólogo mexicano Jaime Romano investiga el cerebro desde hace más de 30 años; también ha atendido a niños y adolescentes con problemas de aprendizaje. Una década atrás echó a andar un laboratorio de neurociencias para tratar de entender mejor el proceso
de educación. “Diseñé un modelo que se conoce como neuropirámide, que cuenta con seis peldaños. En cada uno de ellos se plantea qué sucede con la información cuando va entrando por los órganos de los sentidos, cómo se procesa en el cerebro hasta que se convierte en aprendizaje. Y hemos visto que tiene que ver con procesos emocionales”, explica Romano.

Ahora, este médico trabaja en el diseño de videojuegos que resulten útiles en todos los peldaños de la neuropirámide. “Habrá juegos que refuercen, por ejemplo, el proceso de atención de los chicos; otros, el proceso de análisis y síntesis”, comenta. Su idea es crear una
plataforma con videojuegos orientados a distintas edades. “Queremos mejorar la capacidad emocional y mental de los estudiantes, los procesos de cálculo, de comprensión, y eso repercutirá en que aprenderán mejor las matemáticas, a leer y a entender los textos, a fijar su atención”.

Mueve tus neuronas En los últimos años, la ciencia ha demostrado lo que antes solo se sospechaba: el ejercicio proporciona bienestar físico y mental. Al parecer, cada vez que practicamos un deporte cardio vascular, al contraerse y estirarse, los músculos segregan una proteína que viaja al cerebro y allí promueve la plasticidad cerebral, generando nuevas
neuronas, nuevas conexiones o sinapsis y, justamente, eso sucede en los centros de memoria. “A veces, cuando un alumno va mal en la escuela —señala el profesor David Bueno— lo quitan del deporte, para que así pueda estudiar más. Eso es un error, porque se le quita la actividad que le permite memorizar lo que estudia”

También se ha visto que el deporte estimula la producción de endorfinas, las cuales generan sensación de bienestar, de placer, optimismo, y están íntimamente relacionadas con la concentración y la atención.

Una idea que defiende la neuroeducación son las “ventanas”. Al contrario de lo que se creyó durante mucho tiempo, el cerebro no es estático, sino que “existen ventanas plásticas, periodos críticos en los que un aprendizaje se ve más favorecido que otro”, afirma Francisco Mora.

Así, por ejemplo, para aprender a hablar la “ventana” se abre al nacer y se cierra a los siete años, aproximadamente. Eso no quiere decir que pasada esa edad el niño no pueda adquirir el lenguaje, porque gracias a la plasticidad del cerebro, lo conseguirá aunque le cueste mucho más, pero, asegura Mora, nunca adquirirá el dominio de la lengua que tiene un niño que aprendió a hablar de los 0 a los 3 años.

El hallazgo de la existencia de periodos de aprendizaje hace que las escuelas deban
replantearse el modelo educativo. Para David Bueno, “hasta los 10 o 12 años, el cerebro
tiene una ventana específi ca para aprender aptitudes, para manejar información, para
razonar. Tal vez esa etapa sea el momento de potenciar la comprensión de un texto; que
aprendan a razonar de forma matemática, en lugar de memorizar mucho contenido.
En definitiva, trabajar aquellas habilidades que después conformarán un cerebro con
ganas de aprender cosas nuevas”. En algunos casos, el sistema educativo actual choca contra
esas “ventanas” cerebrales. Por ejemplo, cuando los niños son muy pequeños, tenerlos
sentados en una clase, quietos, “sabemos que infl uye negativamente en su cerebro”,
alerta Jaime Romano. Para poder madurar, crear nuevas redes de neuronas, el cerebro
necesita experiencias nuevas.




Los docentes deberían aprovechar lo que se conoce del 

funcionamiento del cerebro para enseñar mejor.



La neuroeducación aconseja que durante los primeros años de vida los infantes estén en contacto con la naturaleza, fuente inagotable de estímulos, pues a esas edades es cuando se construyen los perceptos, las formas, los colores, el movimiento, la profundidad, con
los que luego se tejerán los conceptos. “Para construir buenas ideas hay que tener buenos perceptos.

Son los átomos del conocimiento, del pensamiento —recalca Francisco Mora—. No podemos entender la educación si no tenemos en cuenta cómo funciona el cerebro. La neuroeducación es mirar la evolución biológica y aprender de ella para aplicarla a nuestros procesos educativos”.

¡Ay, la adolescencia…!
En los actuales programas de educación, la forma en que se intenta enseñar a los adolescentes está totalmente en contra de los códigos del cerebro. A esta edad comienza la enseñanza de materias como Biología, Química, Física, que deben aprender de manera racional.

Sin embargo, el cerebro de los adolescentes es plenamente emocional. “Desde un punto de vista evolutivo tiene sentido porque en esta época de la vida, los chicos buscan sus propios límites e intentan superarlos. Forma parte de una estrategia de supervivencia de la
propia especie”, explica Bueno. Así, tenemos cerebros desregulados emocionalmente a los que intentamos enseñar de manera racional. “Por eso muchos chicos en esta etapa dicen que no quieren estudiar ciencias”, añade este investigador en genética. ¿Cómo solucionarlo? Al incluir un poco de emoción.



En lugar de hablarles solo de fórmulas y teoremas, se debe tratar de acercar la ciencia a sus vidas, enganchar a su cerebro social. ¿Y si el profesor de matemáticas no solo explicara el teorema de Pitágoras, sino que contara sus aventuras, para comprender qué llevó a este fi lósofo y matemático griego a enunciar este principio?

También habría que considerar los horarios. Al entrar en la adolescencia, el cerebro
retrasa la hora de ir a dormir y también de despertarse. En contraposición, en esa etapa
muchos centros educativos adelantan la hora de entrada de los chicos.

 “Se deberían adaptar los ritmos escolares a los biológicos”, destaca
Bueno. Tampoco es necesario que estén tantas horas en clase. Si fueran más vivenciales,
afirman los expertos, podría impartirse más conocimiento en menos tiempo.

Cambiar la escuela “El sistema educativo actual es anacrónico. Los niños se aburren. Enseñamos de la misma manera desde hace 200 años. ¡No tiene ningún sentido!”, exclama Marc Prensky, experto en educación e inventor del concepto “nativos digitales”. Para Sir Ken
Robinson, otro gurú en educación, la escuela actual se diseñó durante la Revolución
industrial, cuando faltaban trabajadores preparados para hacer lo mismo una y otra vez.
El colegio seguía el mismo patrón: niños que aprendían de memoria los conocimientos
para luego repetirlos como loros.

“Necesitamos maestros que preparen a los niños para afrontar los nuevos retos. Ellos
son capaces de transformar el cerebro de los alumnos, tanto física como químicamente,
de la misma manera que un escultor con su cincel es capaz de crear una fi gura tan bella
como el David”, afirma Francisco Mora.

Los docentes, de acuerdo con la neuroeducación, deberían comenzar a aprovechar
todo lo que se conoce del funcionamiento del cerebro humano para enseñar
mejor. Y eso no engloba solo matemáticas, lengua o literatura. “Muchas veces formamos
a las personas para que sean grandes profesionales, pero nos olvidamos de que
antes tienen que ser personas. Y eso también quiere decir aprender a disfrutar de su
tiempo libre”, considera David Bueno. Sabemos que no hay cerebro cognitivo
que no haya sido filtrado por el cerebro emocional. Por tanto, insiste Mora, hay
que buscar el significado emocional de lo que se enseña, para que el alumno
piense: Siga contándome eso, profesor, que me interesa mucho. “Los profesores
tienen que ser la joya de la corona de un país, porque sobre sus espaldas recae una
enorme responsabilidad. Tienen que estar muy formados y conseguir que los niños
se sientan realmente entusiasmados por lo que aprenden. Porque esa es la base para
crear no solo ciudadanos cultos, sino también honestos y libres”.

¿Qué caracteriza a las escuelas eficaces?

Las diferentes revisiones que se han realizado sobre lo que identifica a una escuela eficaz han llegado a  conclusiones similares. Una de las síntesis más citadas es la de SammonsHilman y Mortimore (1995), basada en  estudios británicos y norteamericanos. En ella se enumeran once factores, que se describen brevemente a continuación:


  1. Liderazgo profesional
    Aunque con diferencias debidas a las tradiciones de los sistemas educativos donde se ha estudiado, no hay duda que el liderazgo profesional e instruccional ejercido por los directivos es un factor crucial de eficacia. Básicamente, se vincula con la fuerza de los propósitos que se persiguen, la implicación del profesorado en la toma de decisiones, y la autoridad profesional del director/a en los procesos de enseñanza y de aprendizaje.
  2. Visión y objetivos compartidos
    Probablemente, hayamos escuchado muchas veces que cuando un equipo de trabajo tiene objetivos comunes, eso facilita mucho las cosas. En el caso de una organización como la escuela, y en particular, en el contexto de los procesos de inclusión educativa, la unidad de propósito está estrechamente relacionada con el sentido de comunidad. Lo que se suele enfatizar de este factor de eficacia, es que los miembros de la comunidad educativa compartan, en términos generales, la visión, los valores y las metas de su quehacer diario. Asimismo, como parte del mismo, se encuentran el acuerdo sobre las prácticas de evaluación o la disciplina, y el trabajo colegiado entre los docentes.
  3. Un ambiente que estimula el aprendizaje
    El ambiente de aprendizaje de una escuela eficaz suele ser tranquilo y agradable a sus participantes, tanto profesores como alumnos. Del mismo modo, se realza el valor del ambiente físico, como un lugar atractivo, en el mismo sentido de la atmósfera psicológica, es decir, que sea grato para sus participantes.
  4. La enseñanza y el aprendizaje como centro de la actividad escolar
    Aunque pueda parecer obvio, no siempre las escuelas priorizan el aprendizaje como el foco de su actividad. Una forma en que esto se ha estudiado, es a través del tiempo instruccional, es decir, aquel efectivamente destinado a actividades de enseñanza y aprendizaje. Pues bien, la optimización del tiempo de aprendizaje es una característica clave de la eficacia. Como puede resultar evidente, la eficacia también se vincula con el énfasis que se le da a los aspectos académicos en la actividad escolar, tales como la adecuada formación docente.
  5. Expectativas elevadas
    Como sabemos hoy, las expectativas que tengan tanto profesores como alumnos del proceso educativo es una variable relevante del proceso de aprendizaje (para una revisión, ver Miras, 2001). Mantener y comunicar altas expectativas, mediante el estímulo y el desafío intelectual a los estudiantes, produce un incremento en el rendimiento, el aprendizaje y la autoestima de éstos. Además, esto suele ser cierto, tanto para las expectativas que se comunican a todo el grupo de la clase, como aquellas dirigidas a estudiantes individuales.
  6. Reforzamiento positivo
    El reforzamiento positivo, mediante premios e incentivos es más eficaz que el castigo. En este sentido, una estrategia relevante es la mantención de la disciplina mediante reglas claras, participación y compromiso de los estudiantes. Otra estrategia que numerosos estudios han puesto de relieve es la utilización del elogio y la recompensa como medios de reforzar el buen comportamiento o el logro académico.
  7. Supervisión del progreso
    En muchos programas de mejora escolar se ha puesto el énfasis en los mecanismos de supervisión y seguimiento del progreso de los estudiantes. Estos mecanismos pueden ser formales e informales, y son interdependientes de lo señalado anteriormente con respecto a la elevación de expectativas hacia los alumnos y del refuerzo positivo. Asimismo, contribuye a que los actores escolares (profesores y alumnos) centren su atención en los procesos de enseñanza y aprendizaje. También, se ha establecido que esta supervisión debe ser adecuada, en términos de que no se pierda demasiado tiempo en ella y de que incorpore no solamente el progreso académico, sino también el desarrollo personal y social de los alumnos. Esta supervisión también involucra un componente de seguimiento del director o directora del centro sobre el progreso general de la escuela, retroalimentando positivamente a los docentes.
  8. Derechos y responsabilidades de los alumnos
    Otro de los hallazgos comunes de la eficacia escolar es la importancia otorgada al papel activo que desempeñan los estudiantes en su aprendizaje, traducido en la atención puesta a su autoestima y a la asignación de responsabilidades en la vida cotidiana de la escuela. De igual forma, el mayor control y autonomía que puedan ejercer los estudiantes sobre su propio trabajo escolar en el aula, es un factor asociado positivamente con la mejora de los resultados académicos.
  9. Enseñanza con propósito
    Este factor aglutina una serie de elementos que se relacionan con la calidad de la enseñanza. En primer lugar, figura la importancia de la planificación de las lecciones por parte de los docentes. En segundo, que las lecciones tengan objetivos claros y conocidos por los estudiantes. En tercer lugar, el valor de la enseñanza estructurada de los temas que se trabajan, enfatizando el papel que tienen las preguntas en la construcción de sentido por parte de los alumnos.
  10. Una organización que aprende
    Cada vez cobra más actualidad la idea de las organizaciones que aprenden, aplicada a la escuela como un todo. Los estudios de eficacia escolar han encontrado que el aprendizaje como rasgo de toda la organización escolar, más allá de sus individuos es un factor común a las escuelas más efectivas. Esto supone, básicamente, que la formación permanente del profesorado se desarrolle en el propio centro y que responda a las necesidades particulares de su acción docente, es decir, que sea aplicada contextualizada.
  11. Colaboración de la familia y la escuela
    Aunque los estudios revisados en este apartado son muy diversos en sus hallazgos y en su definición de participación o colaboración de las familias, se puede afirmar que cuando la participación de los padres involucra cuestiones relativas al aprendizaje de sus hijos y cuando existe acuerdo entre los objetivos de la escuela y los padres, es cuando ésta asegura mayores niveles de aprendizaje.
Modelo inicial de Escuelas Eficaces (Stoll y Fink, 1999)
Modelo integrado de Scheerens, 1992. Fuente: Marchesi y Martín, 1998.

jueves, 16 de abril de 2015

Finlandia quiere dejar de enseñar por materias en la escuela

Finlandia no deja de sorprendernos. Hace unos días publicamos una entrada donde resaltamos  4 factores que hacen de su educación una de las mejores del mundo , y ahora van a dejar de enseñar a través del clásico sistema de materias como: historia, matemáticas y física para enseñar por fenómenos, como por ejemplo, la Unión Europea, que engloba el aprendizaje de lenguaje, historia, política y geografía.
¿De dónde nace esta idea? Este programa tiene el objetivo de eliminar una de las mayores quejas de los estudiantes de todo el mundo: “¿cuál es el punto de aprender esto?” Esperan que con el nuevo método, los estudiantes comprendan por qué es importante aprenderlo.
Pero como es de esperar, un cambio de tal envergadura ha levantado la oposición de los maestros que se especializan en una materia específica y que la enseñan por años. Con el nuevo sistema, los maestros tendrán que aprender a trabajar en equipo para así diseñar juntos el plan de estudios que se adecúe a los fenómenos que se enseñarán.
Para facilitar su introducción, el gobierno otorgará un pequeño bono a los maestros de la capital que se adhieran al programa, y espera que esté implementado en todo el país para el año 2020.

4 razones por las cuales la educación en Finlandia es tan buena

Recientemente el diario La vanguardia realizó una entrevista al decano de la facultad de educación de Finlandia, Jari Lavonen (http://www.lavanguardia.com/vida/20150220/54426341224/jari-lavonen-nino-cuatro-anos-necesita-jugar-escuela.html )  y de ella extrajimos 4 razones por las que la educación en Finlandia es tan buena:
1. Las cualidades de un buen maestro: Debe tener mucha motivación, deben saber escuchar, trabajar duro y estudiar mucho, porque la carrera de maestro es difícil. Un maestro debe tener un comportamiento ético porque es un ejemplo social.
2. Creen en la equidad: una cultura de educación, escoger a los mejores maestros, un sistema que confía en ellos, que los valora, que les da autonomía (dato curioso: en Finlandia no existe la inspección educativa). Creen en la equidad. No existen escuelas privadas, todas las escuelas son públicas, los libros durante la primaria son gratis y el gobierno invierte en buenas bibliotecas. Se preocupa por los alumnos con necesidades especiales y hay pocos alumnos por aula.
3. La educación empieza a los siete años: Consideran que los niños menores de 7 años deben disfrutar de su tiempo, deben jugar y no ingresar tan temprano a un sistema reglado y pesado como la escuela. Y para ayudar a los padres que trabajan, el gobierno ofrece guarderías municipales, pero con un enfoque lúdico y también hay madres que se encargan de varios niños y el gobierno de cada municipio les paga por ello.
4. Tienen una visión holística de la educación: El gobierno entiende que una buena educación no solo se correlaciona con el progreso económico sino también con una vida más plena, más recursos vitales y mejor cuidado de la salud.

¿ESTÁIS DE ACUERDO CON ESTAS 4 RAZONES? ¿ CREÉIS QUE DEBERÍAMOS PONERLAS EN PRÁCTICA?

jueves, 9 de abril de 2015

1ºB Bilingüe



Esta es la clase de 1ºB de Educación Primaria Bilingüe , la foto fue realizada durante la asignatura de Organización educativa de centros e instituciones a la que también pertenece este blog.
Es una clase muy trabajadora y nos llevamos todos muy bien .
Estamos dispuestos a cambiar la educación.

miércoles, 8 de abril de 2015

¿SE APRENDE MÁS JUGANDO QUE ESTUDIANDO?

Esto es una pequeña parte de la entrevista que le hicieron a Francesco Tonucci.
Francesco Tonucci es un niñólogo que da más importancia al juego para enseñar a los niños.
Fomenta la educación en las calles de la ciudad, libres de adultos que le digan a los niños lo que deben de hacer y no  le den a elegir. Por supuesto espacios donde se pueda jugar sin poner en peligro la vida de los niños.


“Los niños aprenden mucho más jugando que estudiando, haciendo que
mirando. El juego que hacen solos sin el control de los adultos es
la forma cultural más alta que toca un niño. Los niños que han podido
jugar bien y durante mucho tiempo serán adultos mejores”
“El juego da recursos para la vida. Todas las crisis de la juventud
se gestan en la primera infancia”
“Hoy educar significa pedir a los niños que dejen de
comportarse como niños y lo hagan como adultos”
“Los pequeños pasan sus días frente a adultos instructores, les es difícil
hacer cosas raras. Así se va alimentando una necesidad de riesgo
acumulada que expresará con su primera moto y en las salidas nocturnas”
“Los pequeños no quieren estar recluidos en su habitación para jugar, ni
en ludotecas, ni en todos esos espacios que construimos para que estén
controlados. Lo que hace un niño controlado por un adulto es distinto
de lo que hace solo. Los niños necesitan espacios donde, dentro de
un clima de control social, ellos puedan hacen lo que quieran:
pisar el césped, subirse a los árboles y jugar con las lagartijas”
Francesco Tonucci

En el siguiente enlace se puede ver claramente lo que nos quiere transmitir nuestro amigo Tonucci,
https://www.youtube.com/watch?v=IR7EL0YCZx0

Totalmente de acuerdo con las palabras de Francesco Tonucci , los niños deben desarrollar sus capacidades e investigar por ellos mismos.



martes, 7 de abril de 2015

No estudiarán por separado Historia, Geografía y Lenguas

Sistema escolar finlandés, uno de los mejores del mundo, dejará de enseñar materias

Finlandia, uno de los países con el mejor sistema educativo, podría implementar un cambio radical: dejar de enseñar materias y concentrarse en fenómenos


Hace casi 4 décadas, el gobierno finlandés se propuso un objetivo: hacer de la educación pública la base de la recuperación y el desarrollo económicos. Con el tiempo, gracias a la constancia y la seriedad con que se acometió el desafío, los estudiantes del país comenzaron a destacar en pruebas internacionales en casi todas las disciplinas, ocupando los primeros sitios en pruebas científicas, de comprensión de lectura y de matemáticas, con lo cual el modelo educativo finlandés se ganó el honroso título de ser uno de los mejores del mundo.
Ahora Finlandia podría volver a encabezar una revolución pedagógica, pues en el país se analiza modificar diametralmente la manera de enseñar para abandonar el viejo modelo de las materias e implementar una forma de aprender basada en “fenómenos”. Así, por ejemplo, en vez de estudiar, por separado Historia, Geografía o Lenguas, los estudiantes finlandeses de 16 años de edad aprenden el fenómeno “Unión Europea”.
El cambio, sin duda, es notable. Por un lado, involucra un tránsito de la fragmentación y la especialización al pensamiento complejo y multidisciplinario (una faceta prevista hacia finales del siglo XX por el sociólogo francés Edgar Morin). Asimismo, da a la enseñanza una razón inmediata y no solo trascendental, pues de esta manera se vuelve evidente el porqué de los conocimientos que se enseñan a los alumnos.
El modelo, sin embargo, no es del todo loable, pues también está animado por cierto afán pragmático y hasta utilitarista. Según declaró Pasi Silander, administrador en el gobierno local de Helsinki, uno de los propósitos es formar personas para la vida laboral, lo cual implica enfocarse en ciertos conocimientos en detrimento de otros. La suposición, un tanto siniestra, es que un cajero de banco no tiene necesidad de saber quién fue Shakespeare o cómo se reproducen los organismos unicelulares, y aunque para algunos esto puede sonar lógico (en esa lógica tan propia del capitalismo), al menos el cajero debería tener la oportunidad de elegir si quiere o no saber quién fue Shakespeare.
Sea como fuere, esta nueva forma de enseñar ya está en operación, y quizá sólo con el tiempo será posible conocer sus virtudes y sus defectos.


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Está claro que necesitamos cambiar el modelo educativo de estas últimas décadas. Pensamos que los educandos necesitan unas cases mas amenas, fuera de las aburridas clases interminables sentados frente al profesor y tomando apuntes. Aprender a memorizar es importante hasta cierto punto. 
Por otro lado no es necesario organizar las clases por asignaturas , se puede enseñar si "etiquetar" los aprendizajes.